Cómo nació Pequeña Roselina
Una historia que comenzó con un bebé de 8 meses, unos cuantos perfumes y muchas ganas de construir algo propio.
Todo comenzó el 4 de abril de 2024. En ese momento era mamá de un bebé de 8 meses y pasábamos todo el día juntos. Solo pensar que en algún momento tendría que volver a trabajar para otras personas, con horarios interminables y perdiéndome gran parte del tiempo con mi hijo, me resultaba muy difícil.
Él fue, sin saberlo, el motivo por el que empezó todo.
Siempre me había movido bastante por redes sociales, especialmente en TikTok, y un día decidí probar suerte. Invertí un pequeño dinero en productos de belleza con una idea muy clara: intentar crear un trabajo que me permitiera trabajar desde casa, gestionar mis propios horarios y adaptarme a las necesidades de mi bebé.
Los primeros pedidos
Lo que ocurrió después superó por completo mis expectativas. En uno de mis primeros directos se vendieron 54 perfumes en apenas 20 o 30 minutos. Fue emocionante, pero también un reto enorme.
No tenía experiencia gestionando tantos pedidos ni sabía muy bien cómo organizar los envíos. Recuerdo perfectamente tener que escribir a mano cada paquete con su dirección, uno por uno.
El 8 de abril salieron mis primeros envíos. Estaba muy nerviosa y sentía una enorme responsabilidad hacia cada persona que había confiado en mí. Aquella experiencia solamente consiguió que tuviera más ganas de hacerlo bien y seguir adelante.
Crecer sin dejar de estar presente
Los primeros meses fueron muy intensos. Compaginaba el cuidado de mi bebé con sacar adelante un negocio que acababa de empezar. Hubo incluso noches enteras sin dormir, atendiendo a mi bebé y trabajando, preparando pedidos, organizándolo todo y atendiendo los directos.
No siempre fue fácil, pero merecía la pena. Estaba construyendo algo propio y, sobre todo, podía hacerlo sin renunciar a estar presente mientras mi hijo crecía.
El primer local
Poco a poco Pequeña Roselina fue creciendo y llegó un momento en el que necesitaba más espacio. Fue entonces cuando me trasladé a mi primer local.
Pero aquel espacio duró muy poco. Después de unas Navidades con muchísimo movimiento, en apenas un mes y medio ya se me había quedado pequeño.
Un local el doble de grande
Volví a mudarme, esta vez a un local aproximadamente el doble de grande, de unos 35 metros cuadrados. Y volvió a pasar: también terminó quedándose pequeño.
Aun así, conseguí aguantar allí aproximadamente un año, aprovechando cada rincón como podía. En aquella etapa el local estaba dedicado principalmente a preparar y gestionar los pedidos online y todavía no estaba abierto al público.
Un lugar donde poder conocernos
Cuando llegó el momento de volver a cambiar de local, decidí que esta vez quería dar un paso diferente. Si tenía que mudarme otra vez, no quería solamente más espacio para cajas y pedidos.
Quería un lugar donde las personas que me habían conocido a través de una pantalla también pudieran venir, conocer Pequeña Roselina y descubrir nuestros productos personalmente.
C/ Vitoria, 3 Fuenlabrada
Así llegamos a un local mucho más grande, pensado para poder seguir creciendo con nuestro trabajo online y, al mismo tiempo, abrir nuestras puertas y recibiros en persona.
Nacieron nuestros propios perfumes
Durante todo este camino también conseguí cumplir otro de mis sueños: crear nuestros propios perfumes.
Así nacieron LUXURY BLACK y OROBELLE.
Dos perfumes propios de Pequeña Roselina, cada uno con una historia preciosa detrás y con un significado muy especial para mí. Historias que también merecen ser contadas.
Y seguimos creciendo
Después llegó nuestra página web y con ella una nueva etapa: poder llegar a muchas más personas, seguir mejorando y hacer que todo aquello que había empezado de una forma tan pequeña continuara creciendo.
Cuando miro atrás cuesta creer todo lo que ha ocurrido desde aquel 4 de abril de 2024.
Pequeña Roselina empezó con una idea muy sencilla: encontrar una manera de trabajar sin renunciar a ver crecer a mi hijo.
Empezó desde casa. Llegaron los primeros directos, los primeros paquetes escritos a mano, las noches sin dormir, el primer local, después otro más grande y finalmente un espacio donde también podemos recibiros.
Así nació Pequeña Roselina.
Y esta historia todavía no ha terminado.
Gracias por formar parte de ella y por hacer posible que Pequeña Roselina siga creciendo.

